Morrison Institute
Home

About the Institute

Colloquia

Financial Assistance (Stanford)

> Human Genome Diversity Project

Related Organizations

Human Genome Diversity Project


Protocolo Ético Modelo para la Recolección de Muestras de ADN
Comité Regional Norteamericano
Proyecto de la Diversidad del Genoma Humano


Las pautas del proyecto se publicaron subsiguientemente en la Houston Law Review 33(5): 1431-1473 (1997, donde se añade al título una primera palabra: "Proposed" (Propuesta de Protocolo...) )

ÍNDICE

Introducción -- Modo de empleo de este documento
I. Perspectiva general de las consideraciones éticas y del proceso de recolección
II. Antes de contactar a la población
III. Estableciendo contacto con la población
IV. Consentimiento informado
   A. ¿A quién debe solicitarse el consentimiento?
       1. Consentimiento individual
       2. Consentimiento colectivo
   B. ¿Cuándo debe solicitarse el consentimiento?
   C. ¿Qué información debe suministrarse y de qué manera?
   D. ¿Qué forma debe adoptar el consentimiento?

V. Beneficios para las poblaciones participantes
   A. Honestidad
   B. Legalidad
   C. Conveniencia
       1. Conveniente en cuanto a su naturaleza
       2. Conveniente en cuanto a su escala
       3. Conveniente en cuanto a su distribución

VI. Servicios médicos
   A. Tratamiento médico
   B. Capacidades médicas
   C. Detección sistemática
       1. Detección sistemática in situ
       2. Detección sistemática a partir de muestras

VII. Privacidad y confidencialidad
   A. Privacidad en el campo
   B. Confidencialidad individual
   C. Confidencialidad colectiva
   D. Control de confidencialidad

VIII. Educación y racismo

IX. Cuestiones de propiedad y control
   A. Patentes y uso comercial
   B. Otras consideraciones

X. Asociaciones con poblaciones participantes
   A. Participación de la población en la planificación de la investigación
   B. Participación de la población en la realización de la investigación
   C. Participación de la población en los resultados de la investigación

Conclusión

Introducción

Modo de empleo de este documento

Este documento es un Protocolo Ético Modelo para la recolección de muestras de ADN para el Proyecto de la Diversidad del Genoma Humano (Proyecto DGH). El Proyecto DGH es un esfuerzo internacional destinado a recolectar, preservar, analizar y publicar la información genética y etnográfica de poblaciones de todo el mundo. Se espera que la labor del Proyecto conduzca a adelantos en la comprensión de la evolución biológica y la historia de nuestra especie y, en última instancia, a la comprensión y el tratamiento de muchas enfermedades con componentes genéticos. El Proyecto recolectará muestras de ADN e información etnográfica de comunidades de todo el mundo, corrigiendo así la tendencia actual de concentrar la investigación de la genética humana en personas de ascendencia europea. Las muestras se preservarán en repositorios donde estarán a disposición de todos los investigadores calificados. Las muestras se analizarán, y los resultados de estos análisis se publicarán en bases de datos computarizadas de amplia difusión. El Proyecto se encuentra en sus fases iniciales y está aún en etapas de planificación.{1}

El Proyecto está organizado en base a comités regionales, coordinados por un comité ejecutivo internacional. Este Protocolo Modelo se ha producido bajo los auspicios del Comité Regional del Proyecto para Norteamérica y tiene como fin guiar el muestreo para el Proyecto DGH realizado en la región de Norteamérica o patrocinado por instituciones en dicha región. Éste comité espera también que el protocolo le resulte útil a investigadores del Proyecto DGH y a instituciones de otras partes del mundo e incluso a investigadores no involucrados con el Proyecto DGH.

Este documento se propone como guía para las consideraciones éticas que se plantearán durante la recolección de muestras para el Proyecto. Las cuestiones que analiza el Protocolo son numerosas y complejas, pero no son nuevas. Son consideraciones que se han presentado necesariamente en varios contextos en la antropología, la medicina, la genética y en muchos otros campos.

En la preparación de este documento, el Comité Regional Norteamericano se ha valido del trabajo de otros que han examinado estas cuestiones. El Consejo de Organizaciones Internacionales de Ciencias Médicas (CIOMS) ha preparado dos documentos que han resultado particularmente útiles: PAUTAS ÉTICAS INTERNACIONALES PARA LA INVESTIGACIÓN BIOMÉDICA RELACIONADA CON SUJETOS HUMANOS (1993) y PAUTAS INTERNACIONALES PARA LA EVALUACIÓN ÉTICA DE ESTUDIOS EPIDEMIOLÓGICOS (1991). El Comité también ha considerado la Propuesta de Pautas Internacionales para la Investigación Biomédica presentada por el CIOMS en 1982; la cuarta edición de la Declaración de Helsinki de la Asociación Médica Mundial; el Código de Nuremberg; y la normativa de los Estados Unidos para la Protección de los Sujetos Humanos, entre otras fuentes.{2} Pretendemos que el Protocolo Modelo se atenga a las pautas de estas autoridades.

Por otra parte, ninguna de estas autoridades proporciona un análisis directo de la singular combinación de consideraciones éticas que confronta el Proyecto. Este Protocolo Modelo tiene como fin salvar esa diferencia mediante la aplicación de los principios éticos establecidos en esos documentos a los desafíos concretos del Proyecto DGH. Esperamos que resulte útil al menos para cuatro grupos de destinatarios diferentes.

Primero, el Protocolo Modelo tiene como fin proporcionar asesoramiento detallado y específico a investigadores involucrados en el Proyecto DGH. Deseamos que el mismo establezca principios y reglas importantes, para indicar a los investigadores que podrían plantearse cuestiones que no son obvias, y analizar en forma provechosa las complejidades que tal vez enfrenten en el trabajo de campo.

Segundo, el Protocolo Modelo debería ser útil para poblaciones que participan o consideran participar en el Proyecto DGH, o en otros proyectos de investigación similares. Puede ayudarles a entender mejor algunas de las implicaciones posibles de una participación en el Proyecto y podría servir como manera de poner a prueba la buena fe y la sofisticación de los investigadores que las contactan. Las poblaciones pueden enterarse del Protocolo Modelo directamente o mediante la asistencia de organizaciones no gubernamentales o gubernamentales.

Tercero, el Protocolo Modelo debería resultar útil a las Comisiones Examinadoras Institucionales u otros grupos dedicados a analizar la investigación con sujetos humanos. Hemos redactado el Protocolo Modelo teniendo en cuenta estas clases de organizaciones. Esperamos utilizarán el Protocolo Modelo para determinar si los proyectos de investigación propuestos han otorgado suficiente consideración a las cuestiones éticas que pudieran presentarse durante el trabajo y si sus planes de consentimiento informado son adecuados. Asimismo, las fuentes de financiamiento de investigaciones, sean públicas o privadas, deberían encontrar en el Protocolo Modelo un recurso útil para evaluar solicitudes de apoyo financiero.

Por último, el Protocolo Modelo guiará la labor del Comité Regional Norteamericano del Proyecto DGH. No se aceptarán actividades pertinentes al Proyecto DGH dentro de Norteamérica o patrocinadas por instituciones norteamericanas a menos que cumplan con estas pautas. El Comité Regional Norteamericano no prestará su aprobación ni su apoyo, incluido apoyo financiero en caso de contar con el mismo, a investigadores que violen los principios del Protocolo. El Proyecto puede negarse a aceptar en sus repositorios muestras recolectadas en violación de este Protocolo o negarse a incluir en sus bases de datos los análisis de muestras que se hayan recolectado en dichas condiciones. (El Comité Regional Norteamericano podrá aplicar penalidades similares a todo incumplimiento de los demás protocolos del Proyecto DGH, tales como los correspondientes a la recolección de la información etnográfica). Esperamos que este Protocolo constituya la guía principal del Comité Regional Norteamericano para garantizar que su parte del Proyecto se lleve a cabo de una manera ética.

Notas
{1} Puede obtenerse información detallada adicional sobre el proyecto a través del Comité Regional Norteamericano (North American Regional Committee, c/o Morrison Institute for Population and Resource Studies, Stanford University, Stanford, CA 94305-5020; o mediante solicitud por correo electrónico a morrison@forsythe.stanford.edu [--> morrinst@stanford.edu].
{2} Puede consultarse un análisis muy bueno de muchas de estas cuestiones en un número de Law, Medicine, and Health Care sobre un simposio dedicado a las pautas epidemiológicas del CIOMS. Los artículos de Barnard M. Dickens, A. M. Capron, Larry Gostin, Robert J. Levine, Nicholas A. Christakis y Morris J. Panner, y Charles R. McCarthy y Joan P. Porter son particularmente útiles, al igual que su colección de fuentes originales. Law, Medicine, and Health Care 19, #3-4 (1991).

I. Perspectiva general de las consideraciones éticas y del proceso de recolección

Nuestra consideración de las cuestiones éticas que presenta este Proyecto ha sido guiada por tres principios básicos:

  • consentimiento informado,
  • respeto de la cultura de la población participante, y
  • adhesión a las normas internacionales de los derechos humanos.

Estos principios se combinan para ayudarnos a garantizar que el Proyecto no sólo no perjudique a las comunidades participantes, sino que, donde sea posible, les aporte beneficios.

Hemos considerado estos principios para evaluar lo que constituye comportamiento ético en las diversas situaciones que enfrentarán los investigadores. Las diferentes situaciones prácticas producirán necesariamente respuestas diferentes al aplicar los principios y reglas éticas. Los investigadores pueden muestrear poblaciones con altos niveles de conocimiento científico y educación o comunidades con casi ningún conocimiento de la ciencia occidental. La forma precisa de la interacción deberá variar con las circunstancias, pero los investigadores que deseen participar en este Proyecto en Norteamérica deberán aceptar los principios y las reglas que se analizan aquí. En esta sección se resumen brevemente esos principios, al mismo tiempo que se describe el proceso de muestreo a seguir.

Primero, el muestreo debe planearse y prepararse con mucha antelación. Los investigadores deben informarse primero respecto de la población que desean muestrear. Generalmente será esencial consultar con antropólogos o con otros peritos en materia de dicha población. Una vez informados, los investigadores podrán abordar a la población para determinar si les interesa participar en el Proyecto. Los investigadores necesitan incorporar períodos de tiempo y financiamiento en sus propuestas para dar cabida a las conversaciones probablemente prolongadas con la población, a través de sus integrantes o a través de grupos de liderazgo que se consideren cultural y jurídicamente aceptables. La financiación final y la aprobación final del muestreo por parte de la Comisión Examinadora Institucional se otorgan más fácilmente solamente después de que la población conceda permiso a los investigadores para que continúen con el Proyecto entre sus miembros.

En el momento del muestreo, y también antes del mismo , los investigadores necesitarán explicar exhaustivamente tanto el proceso del muestreo como el Proyecto a la población y a los miembros individuales de la población que acepten participar. Los investigadores deberán explicar completamente lo que planean hacer en la práctica y por qué. Aunque transmitir una comprensión completa de la genética humana y de la biología molecular resultará muchas veces imposible, los investigadores deberán esforzarse al máximo por explicar la naturaleza y los objetivos del Proyecto, en un lenguaje comprensible para la población y en términos que sean pertinentes a su cultura.

El Comité Regional Norteamericano espera que los investigadores participantes obtengan varias clases de consentimiento diferentes. Junto con los permisos de los gobiernos pertinentes, los investigadores deberán obtener tanto el consentimiento informado de la población como el consentimiento informado de los individuos que proporcionen las muestras. Aunque este requisito va más allá de las restricciones de la ley existente y del comentario ético, consideramos que se deriva necesariamente de la naturaleza de la investigación que es, por definición, una investigación dirigida a entender poblaciones humanas, y no individuos.

Asimismo, los investigadores deben procurar recolectar la información etnográfica requerida por los protocolos etnográficos estándar del Proyecto. Los investigadores deberán considerar detenidamente los beneficios inmediatos que planeen proporcionar a la población muestreada, incluyendo particularmente los beneficios médicos. Los investigadores deberán atenerse a las normas de privacidad y confidencialidad aceptadas culturalmente y destinadas a proteger a los individuos y a sus poblaciones contra todo perjuicio. Los investigadores deberán planear actuar como educadores, donde corresponda, en todo lo relacionado con la genética humana. Los investigadores deberán aceptar y poner en marcha los esfuerzos del Proyecto destinados a proteger los derechos de la población en los usos comerciales, si los hubiere, de sus muestras. Y, aún más importante, los investigadores deberán tratar, siempre que sea posible, de captar la participación de las poblaciones con carácter de socios en la planificación y realización de la investigación, y no solamente como sujetos de la misma.

Las comisiones examinadoras institucionales u otros organismos que determinan la corrección de la investigación realizada con sujetos humanos necesitan examinar todos estos factores cuidadosamente. De acuerdo con la recomendación del CIOMS, estos organismos deberán poseer o procurar obtener información sobre las culturas involucradas. Las comisiones examinadoras institucionales deberán aprobar solamente los protocolos de investigación que cubren todas las áreas analizadas anteriormente de maneras adecuadas a la cultura de las poblaciones participantes.

El Proyecto rechaza categóricamente la idea de recolecciones relámpago, realizadas por investigadores que aparecen y desaparecen sin dejar rastros. La recolección debe realizarse solamente con el pleno consentimiento, cooperación y participación de los individuos muestreados. Aunque esto requerirá información especializada y ajustada sobre las poblaciones estudiadas y podría llevar mucho tiempo, deberá ponerse el mismo empeño en tratar a las poblaciones como socios de la empresa científica, más que como objetos de la misma.

II. Antes de contactar a la población

La participación de poblaciones en el Proyecto puede responder a diferentes criterios de inclusión. Es posible que algunas poblaciones se comuniquen con el Proyecto y soliciten su inclusión. En otros casos, científicos individuales o en grupos podrían tener interés en estudiar una población particular. A veces, una organización gubernamental o no gubernamental podría querer muestrear la población. Pensamos que a menudo el muestreo estará a cargo de científicos que han trabajado durante mucho tiempo con una población y deciden agregar otro aspecto, el genético, a sus investigaciones. En la medida en que los investigadores hayan trabajado en cercana colaboración con la población anteriormente, muchos de los pasos delineados a continuación pueden resultar relativamente fáciles. Para quienes recién comienzan a trabajar con una población dada, estos pasos podrían resultar bastante difíciles, pero por eso mismo, esenciales.

Una vez que una población se ha seleccionado a sí misma, o ha sido seleccionada para considerar su inclusión en el Proyecto, eso dará lugar a una cantidad considerable de trabajo y preparación antes de que se le pregunte al grupo si desea participar. Esta es una cuestión ética, y no meramente de prudencia. Abordar una población sin la preparación adecuada no es sólo un desperdicio del tiempo, el dinero y los esfuerzos de los investigadores; sino que desperdicia además el tiempo de la población y demuestra falta de respeto por ésta.

Es absolutamente esencial que los investigadores aprendan lo más posible sobre la población. Los investigadores querrán leer, consultar con académicos, comunicarse con organizaciones, iglesias, asistentes médicos y otros que conozcan a la población, incluidos, por supuesto, miembros individuales de la misma. Los investigadores podrían hacer viajes informales para visitar a la población y entender mejor su cultura antes de contactarla en relación con el Proyecto. Este trabajo preliminar es esencial para determinar si la participación de una población resulta incluso factible.

Los investigadores necesitarán realizar estas clases de investigaciones a fin de entender los aspectos básicos de la cultura y la política de la población. Los investigadores necesitan enterarse de la forma de organización de la población y de qué grupos, sea gubernamentales o culturales, tienen más autoridad para hablar en nombre de la misma. También pueden adquirir información importante sobre la manera en que debería proponerse la recolección de muestras. En muchas sociedades del mundo se recoge en secreto el cabello de personas designadas como víctimas de actos de brujería. Consiguientemente, las personas recogen sus propios cabellos, uñas y otros productos corporales de desecho y los entierran para evitar este peligro. Los investigadores que solicitaran cabellos de este tipo de población podrían ser interpretados como personas que tienen la intención de hacer brujería. La sangre a menudo se ofrece como sacrificio ritual. La donación de sangre en estas culturas es un asunto grave que requeriría mucha consideración y probablemente un ritual neutralizante. Antes de contactar la población, los investigadores necesitan saber lo más posible acerca de sus inquietudes y sus reacciones probables respecto de sus planes de recolección de muestras.

Los investigadores deben comenzar a considerar seriamente los detalles de cualquier muestreo propuesto. Necesitan determinar qué idioma o idiomas serían acertados para comunicarse con la población. Los investigadores no pueden dar por sentado que todas las poblaciones hablan el idioma más común en sus países, ni tampoco, en este sentido, que una población hable su idioma tradicional en lugar del idioma nacional. El próximo paso es encontrar intérpretes y traductores que puedan ayudarles a comunicarse con la población. Encontrar intérpretes o traductores con cierta capacitación o educación científica puede ser sumamente importante y al mismo tiempo extremadamente difícil.

Los investigadores también tienen que considerar los problemas logísticos que pudieran presentarse durante el muestro de una población. Estas consideraciones no sólo afectan el costo y la facilidad de recolectar muestras, sino que incluso pueden hacer que ciertas clases de muestreo resulten imposibles. Como cuestión general, para muestras de sangre a ser transformadas en líneas celulares, la tecnología existente requiere que lleguen al laboratorio en un plazo de alrededor de 72 horas de su recolección. Muchas de las poblaciones muestreadas por el Proyecto vivirán en las principales áreas urbanas, con fácil acceso y sin problemas para transportar lo suficientemente rápido las muestras a los laboratorios. Otras poblaciones, sin embargo, podrían estar a varios días de distancia de los laboratorios.{3}

Si, después de informarse más acerca de una población, los investigadores deciden continuar, deberán determinar qué gobiernos nacionales necesitarán consultar. A menudo, éste será el gobierno nacional dentro de cuyo territorio se encuentra la población. En algunos casos, podría ser necesario consultar con otros gobiernos debido a que deberá utilizarse su territorio para llegar a la población o porque tienen alguna conexión importante con la misma. En todas estas circunstancias, es posible que se necesite permiso de los gobiernos nacionales. Los investigadores deberán tratar de descubrir muy tempranamente si es probable que se otorgue dicho permiso a fin de evitar desperdiciar su tiempo y el de la población. En algunos casos, podría ser útil o incluso necesario recibir este permiso antes de ni siquiera explorar la posibilidad de muestrear una población o de establecer un primer contacto con la misma.

Nota
{3} Esperamos que esta limitación no resulte importante. Actualmente están en desarrollo nuevos métodos de preservación de muestras de ADN que prometen eliminar la necesidad de las líneas celulares y también permitirían crear buenas muestras con sangre congelada.

III. Estableciendo contacto con la población

Si las indagaciones descritas anteriormente ofrecen respuestas favorables, podrá llevarse a cabo el contacto directo con la población. Este primer contacto rara vez incluirá el muestreo. El primer contacto debe iniciar el proceso de informar a la población sobre el Proyecto y determinar si los miembros de la misma desean participar en éste. A menudo, los investigadores deberán solicitar la autorización definitiva de sus propias autoridades solamente después de haber considerado los detalles sobre el muestreo con la población, y de que ésta ha accedido a participar.

Este proceso por etapas es importante. Ofrece a la población la oportunidad de considerar su decisión de participar sin la presión de un proceso de muestreo a punto de iniciarse. Ofrece a los investigadores y a la población el tiempo necesario para discutir cómo debe proceder el proceso de muestreo dentro de la comunidad, y quizá introducir importantes cambios en la metodología del mismo. Asimismo elimina para los investigadores la tentación de buscar atajos y acortar el proceso de obtención del consentimiento informado. Los investigadores que han recibido financiamiento y aprobación de alguna comisión examinadora institucional para recolectar muestras, al llegar a la comunidad por primera vez con todo el equipo y personal a la mano pueden sentirse tremendamente presionados para hacer que la población participe; presión que podría resultar perjudicial para un verdadero proceso de consentimiento informado. Por el contrario, los investigadores deben averiguar de antemano si la población está interesada en participar antes de comprometerse ellos a obtener muestras. Y tanto los Investigadores como las agencias de financiamiento deben tener en cuenta que el tiempo y los costos requeridos para estos contactos son una parte esencial de la investigación, y no elementos superfluos.{5}

La manera en que se lleve a cabo este primer contacto será de suma importancia. Deberá manejarse siempre en forma adecuada a la cultura de la población que se intenta muestrear. Si la cultura tradicional requiere que las personas de fuera establezcan contacto mediante la observación de cierta etiqueta, rituales, protocolos o procedimientos, se los deberá observar estrictamente. Por ejemplo, si la costumbre dicta que el contacto inicial con la población se realice a través de un jefe o consejo de ancianos, esa deberá ser la forma en que se realice el contacto. En otras circunstancias, si la población tiene una clínica médica, un hospital u otro establecimiento sanitario establecido, ello podría proporcionar una manera apropiada de contactar a la población. Ciertamente, si miembros de la población tienen formación científica o médica, los investigadores deberán tratar de reunirse con ellos como parte del contacto inicial.

Obviamente, el asesoramiento de otros investigadores que hayan estudiado o trabajado con la población será sumamente útil. El Comité Regional Norteamericano tendrá mucho gusto en interceder para que los investigadores bien preparados reciban asesoramiento de los trabajadores de campo y de miembros informados de la comunidad tradicional respecto de cómo abordar a la población de manera respetuosa y franca. Los investigadores deberán tener siempre presente que son ellos quienes piden que la comunidad los ayude y que a menudo las experiencias de la comunidad con gente de afuera, incluidos científicos, habrán sido negativas. Este proceso de solicitar ayuda forma parte del proceso de obtener el consentimiento informado.

Notas
{4} De este modo, la financiación puede darse en partes , aprobándose inmediatamente la financiación para mantener las discusiones y subordinando la financiación del muestreo a la aprobación concreta del mismo por parte de la población. Las aprobaciones de la comisión examinadora institucional podrían organizarse de manera similar.
{5} En algunos casos, las dificultades logísticas pueden hacer que resulte prohibitivamente costoso o difícil hacer viajes separados. Aun en esos casos, recomendamos que los investigadores exploren ampliamente la posibilidad del consentimiento colectivo antes de solicitar muestras. Podrían hacerlo a través de colaboradores locales, otros expertos externos a la población, autoridades del gobierno local, o por otros medios.

IV. Consentimiento informado

El Consejo de Organizaciones Internacionales de Ciencias Médicas define el consentimiento informado de la siguiente manera:

El consentimiento es informado cuando es otorgado por una persona que entiende el fin y la naturaleza del estudio, qué debe hacer para participar y a qué riesgos se expone, y qué beneficios se espera que resulten del estudio.{6}

El análisis del consentimiento informado que se presenta a continuación es la parte más larga del protocolo -- no sólo debido a su indudable complejidad, sino también a su importancia. El verdadero consentimiento informado cumple la doble función de proteger contra la explotación a la población muestreada y demostrar definitivamente respeto por su cultura. El proceso de consentimiento informado, aun en la mejor de las situaciones, con las audiencias técnicamente más sofisticadas, casi nunca es perfecto. El Proyecto DGH, particularmente cuando intente recolectar muestras de poblaciones con pocos conocimientos científicos, enfrentará situaciones difíciles para obtener el consentimiento informado. El Comité Regional Norteamericano no exige una perfección inalcanzable como requisito previo a la realización de todo proyecto, pero insiste en llevar a cabo el mejor proceso de obtención de consentimiento informado que sea posible en la práctica.

En esta sección se describe el proceso de consentimiento informado que exige el Proyecto. En la medida en que los investigadores deseen asistencia del Comité Regional Norteamericano del Proyecto DGH, tendrán que demostrar que han seguido este proceso. Sugerimos enfáticamente a las comisiones examinadoras institucionales, a las fuentes de financiación y a las mismas poblaciones contactadas que exijan lo mismo.

En esta sección se analizan dos aspectos diferentes del consentimiento informado: el consentimiento de la población muestreada y el consentimiento de los donantes individuales. El análisis se basa en cuatro preguntas: de quién se procura obtener el consentimiento informado, cuándo se procura obtener el consentimiento informado, qué información debe incluirse en el consentimiento informado, y cómo presentar y formalizar el consentimiento informado.

A. ¿A quién debe solicitarse el consentimiento?

1. Consentimiento individual

Los análisis de la ética biomédica se han concentrado, en general, en el consentimiento individual. El consentimiento del participante individual es exigido, en general, por los Principios de Nuremberg, la Declaración de Helsinki, el CIOMS, y la legislación estadounidense y canadiense. El Proyecto DGH acepta plenamente la necesidad ética de recolectar muestras en general solamente de aquellos individuos que han otorgado un consentimiento personal e informado. Dicho consentimiento requiere un análisis completo de los métodos, objetivos, riesgos y beneficios del Proyecto.

En el caso del consentimiento informado individual deben tenerse en cuenta dos complicaciones, aunque ninguna de éstas parece ser importante para este Proyecto. Las pautas del CIOMS reconocen que a veces no es posible obtener un consentimiento verdaderamente informado. En esas circunstancias, se permite un uso cuidadosamente circunscrito del consentimiento o "permiso" de la comunidad, si los beneficios potenciales son suficientemente grandes y se aplican consideraciones éticas particulares. Algunas regulaciones estadounidenses permiten algo que no llega a ser un consentimiento informado individual en ciertas circunstancias limitadas. Consideramos que casi nunca será imposible obtener el consentimiento informado individual en este Proyecto, y recomendamos enfáticamente que los investigadores no traten de pasarlo por alto.

El segundo problema se refiere a la obtención de consentimiento informado de sujetos particularmente vulnerables. Éstos incluyen claramente a los menores y a los incapacitados mentales. A los efectos del Proyecto DGH, pensamos que nunca, o casi nunca, será necesario recolectar muestras de estos individuos. Deberá evitarse su participación en el Proyecto debido a los serios problemas éticos que podría plantear. Si resultara absolutamente necesario tomar muestras de estas personas en circunstancias particulares, se lo deberá hacer solamente después de obtener el examen y la aprobación explícita de una comisión examinadora institucional respecto de la necesidad del muestreo y del proceso de consentimiento adoptado. La norma es que nunca se tomen sistemáticamente muestras de menores{7} y discapacitados mentales como parte del Proyecto.

En otros contextos, ciertos subgrupos pueden tener posiciones tan subordinadas en la cultura que no sea posible confirmar que han otorgado libremente su consentimiento. Dichos grupos pueden incluir, en algunas culturas, individuos de clase o casta baja, prisioneros, grupos minoritarios particulares o mujeres, entre otros. Los riesgos extremadamente bajos del Proyecto DGH para los individuos participantes en el mismo probablemente limitarán las consecuencias de los consentimientos "falsos" de dichos grupos subordinados; de todos modos, tanto los investigadores como las comisiones examinadoras institucionales, deben tener mucho cuidado en dichas culturas para garantizar, en la medida de lo posible, que el consentimiento sea verdaderamente voluntario. La obtención del permiso colectivo del grupo subordinado podría constituir una cierta medida de garantía adicional.

2. Consentimiento colectivo

Además del consentimiento informado individual, el Comité Regional Norteamericano considera necesario llevar a cabo un proceso de consentimiento adicional. El Proyecto propone estudiar poblaciones, no individuos. Consecuentemente, creemos que las poblaciones, así como los individuos, deben dar su consentimiento voluntario para participar. Esto es particularmente cierto en vista de que el esfuerzo de incluir muestras de toda la especie humana implica que muchas de las poblaciones seleccionadas no forman parte del mundo industrializado, donde se han concentrado hasta la fecha los estudios genéticos. Muchas de las poblaciones que podrían participar en el Proyecto están política o económicamente marginadas en sus propios países y han sufrido discriminación, opresión e incluso genocidio. En dichas circunstancias, no puede ser éticamente correcto muestrear a algunos miembros de un grupo cuando el grupo mismo no ha acordado participar en el Proyecto. Dichos métodos serían en sí mismos otra forma de ataque contra la autonomía de la población.

Específicamente entonces, el Proyecto DGH requiere que los investigadores que participan en el mismo demuestren que han obtenido el consentimiento informado de la población, a través de las autoridades que la representan culturalmente, si existen, antes de iniciar el muestreo. Si, por ejemplo, la nación Navajo decidiera no participar en el Proyecto, éste no aceptaría muestras tomadas de miembros de esa población. Reconocemos que esta posición puede ser controversial. Algunos pueden argumentar que esto viola los derechos de un individuo que desee participar, aun cuando la organización de su grupo se oponga. Creemos, sin embargo, que la naturaleza de esta investigación basada en las poblaciones requiere el consentimiento de las mismas e insistiremos en ello.

Por supuesto, esta posición requiere que se determine tanto lo que es la "población" relevante como cuáles son sus "autoridades gobernantes con representación cultural". Ambas preguntas pueden ser complicadas. Los investigadores y las comisiones examinadoras institucionales pueden contestar cada una solamente en el contexto fáctico detallado de una población, pero ofreceremos algunos consejos generales.

En primer lugar, el consentimiento debe procurarse siempre en la comunidad local afectada. Si los investigadores muestrean los miembros de una ciudad, una aldea o una unidad religiosa, necesitarán explicar el Proyecto a esa comunidad y obtener su permiso para buscar participantes individuales dispuestos. Si los investigadores se proponen muestrear solamente una parte particular de dicha unidad, el grupo del que deban obtener el consentimiento se define en función de los criterios de muestreo de los investigadores. Por ejemplo, si los investigadores quisieran muestrear a todos los miembros de una aldea que hablan un idioma particular, esa parte de la aldea sería la comunidad relevante.

Este consentimiento comunitario sólo puede otorgarse después de que los investigadores hayan explicado plenamente las actividades que proponen. Esa explicación se puede dar a una autoridad de la comunidad que se considere culturalmente adecuada, y puede obtenerse el consentimiento de la misma, donde exista, o buscarlo en toda la comunidad, en caso de que no exista una autoridad comunal adecuada (o en caso de que el consenso colectivo constituya la autoridad adecuada culturalmente).

En aquellos casos en que las comunidades carezcan de una "autoridad culturalmente adecuada", es posible que existan instituciones que proporcionen un importante medio de discusión y consenso sobre asuntos de la comunidad. Por ejemplo, en una parroquia católica de Seattle que atendía a una población mayormente de estadounidenses de origen irlandés, el párroco ciertamente no sería una "autoridad culturalmente adecuada" para dar permiso para trabajar con esa población. Pero el párroco sería una figura útil e informada con la cual se podría discutir la participación de la comunidad, y la parroquia podría ser el mejor centro de información de la comunidad y, a través de sus auspicios, el investigador podría presentar información y procurar la aprobación de los miembros activos de la comunidad.

¿Cuándo resulta necesario pasar por encima de la comunidad inmediata y obtener el consentimiento de un grupo más grande? Eso depende necesariamente de dos cosas: la forma en la que la comunidad perciba su propia identidad, y la existencia de entidades superiores a la población misma y que ésta reconozca como autoridades adecuadas.

La existencia de una identidad de nivel superior en la población dependerá de las circunstancias. Las poblaciones indígenas, por ejemplo, casi siempre pueden verse a sí mismas como entidades culturales distintas que forman parte de un grupo que comparte un idioma y una cultura, y así son percibidas por los demás. Por otra parte, es mucho menos claro que los estadounidenses de origen irlandés se puedan considerar, en términos culturales, una "población", por oposición a un grupo de estadounidenses con cierta ascendencia común, donde algunos comparten ciertos aspectos de un patrimonio cultural común.

Aun si los estadounidenses de origen irlandés fueran considerados como una población de alcance nacional, no pasarían la segunda prueba: no poseen una autoridad culturalmente adecuada investida del poder necesario para dar o negar permisos en nombre de todos los estadounidenses de origen irlandés. Los investigadores sólo pueden buscar el consentimiento de un representante más amplio de una población, en caso de que exista dicho representante.

Por tanto, en última instancia, solamente la propia población puede contestar a qué niveles debe obtenerse el consentimiento. Debe obtenerse consentimiento a niveles superiores cuando la población misma considera que forma una parte significativa de aquella organización superior, y si las entidades que operan a dichos niveles toman decisiones que los miembros de la comunidad consideran que tienen fuerza de autoridad. Presentamos tres ejemplos que pueden resultar útiles.

Un gran grupo de pueblos indios estadounidenses hablan idiomas que pertenecen al grupo lingüístico Na Dene. Los hablantes de Na Dene se encuentran en su mayor parte en Alaska, el norte y el oeste de Canadá y el sudoeste de Estados Unidos. Los Navajo son una gran población que habla el idioma Na Dene. Aunque tal vez sientan cierta afinidad con los grupos que hablan otros idiomas Na Dene, los Navajo se consideran un pueblo y una cultura aparte. Hay un gobierno tribal Navajo, con un presidente y un consejo tribal. Los investigadores que procuran obtener permiso para muestrear una aldea Navajo tendrían que conseguir el consentimiento a los niveles de la aldea, sea a través del consenso o de las autoridades culturalmente adecuadas, y de la tribu Navajo. No tendrían que obtener permiso de una autoridad Na Dene, debido a que la gente se identifica como Navajo, no como Na Dene, y porque no existe una organización Na Dene global que los Navajo aceptarían con carácter de autoridad sobre ellos.

Otro caso ilustrativo lo presentan las poblaciones del grupo lingüístico Cree, que habitan una gran parte del norte de Norteamérica. Están organizados en una serie de bandas diferentes, cada una con su propia autoridad gubernamental y la mayoría con poblaciones relativamente pequeñas. No hay ninguna organización general que les agrupe, ya sea en los Estados Unidos o en Canadá, que sea reconocida como autoridad por las distintas bandas. Los miembros de las bandas individuales pueden reconocerse como parte de una población Cree mayor, pero a falta de una autoridad aceptada colectivamente a un nivel superior, el consentimiento puede sólo ser solicitado al nivel de las bandas individuales.

Otras poblaciones son más complicadas. En Nueva Zelandia, los Maori, o los Tangata Whenua, están organizados en unidades llamadas "iwi", que equivalen aproximadamente a una tribu. Toda la población Maori comparte históricamente una lengua y una cultura común. Tanto los Maori como los que no lo son en Nueva Zelandia, reconocen a los Tanata Whenua, en general, como una población distintiva. Existen organizaciones que dicen hablar por todos los Maori, en todos los iwis. El que dichas organizaciones pan-maori se consideren autoridades culturalmente adecuadas con respecto a la participación de un iwi en el Proyecto, y que los miembros de un iwi acepten tales alegatos, es algo que no está claro. Los investigadores necesitarían tener un conocimiento muy sofisticado de la cultura y de la política maori antes de proseguir.

A veces resultará complicado determinar los niveles adecuados a los que se debe acudir para obtener consentimiento, pero, en la mayoría de los casos, será más bien fácil dentro de los Estados Unidos de Norteamérica y Canadá. La mayoría de las poblaciones indias estadounidenses tienen sus propios gobiernos e identificación reconocida. La mayoría de los demás grupos étnicos en esos dos países no tienen esas clases de identidades culturales o de autoridades culturalmente adecuadas a nivel de todo el grupo.

Una vez que los investigadores han identificado los niveles para obtener el consentimiento del grupo, aún así podrían tener dificultades en identificar a todas las autoridades culturalmente relevantes. Ciertamente, los gobiernos tribales de los indios estadounidenses siempre serán al menos una autoridad adecuada. Pero muchas culturas también tienen autoridades no gubernamentales de importancia. Estas pueden incluir, entre otras, a ancianos respetados, líderes religiosos, familias tradicionalmente importantes o clanes, o algún otro grupo de personas reconocido dentro de la comunidad como poseedor de un cierto grado de autoridad. En el caso de poblaciones sin gobiernos formales, deberán consultarse las autoridades informales como éstas. Incluso en poblaciones que poseen gobiernos formales, las "autoridades informales" tendrán en general tal importancia cultural que será necesario obtener su permiso.

Así, por ejemplo, entre los indios Cheyenne, deberá obtenerse también la autorización del Consejo de Jefes, aún cuando la autoridad legal formal para autorizar tal tipo de investigación recae sobre el "Comité Oficial de Asuntos". Si los investigadores quisieran muestrear a una comunidad religiosa que no tiene un gobierno con estatus oficial, tal como los judíos lubavitcher, los cristianos coptos, o los huteritas, las autoridades religiosas del grupo serán probablemente las autoridades culturalmente adecuadas.

El proceso de identificación de las autoridades culturalmente adecuadas será fácil en algunos casos y sumamente difícil en otros. Para determinar cuál es la cadena de consentimiento adecuada será necesario investigar mediante consultas con los líderes tradicionales de la comunidad y con trabajadores de campo que tengan la experiencia adecuada con la población. El Comité Regional Norteamericano se complacerá en recomendar expertos en poblaciones particulares y, cuando se pueda, proporcionar asesoramiento respecto de cuáles podrían ser las autoridades culturalmente adecuadas. El Comité insistirá, sin embargo, en que los investigadores que deseen ser parte del Proyecto deban explicar por qué concluyeron que el consenso fue adecuado a los niveles elegidos y por qué una entidad determinada fue juzgada como una autoridad culturalmente adecuada. Proponemos que las comisiones examinadoras institucionales exijan que se lleven a cabo análisis y explicaciones de estos mismos asuntos.

B. ¿Cuándo debe solicitarse el consentimiento?

Creemos que normalmente debe obtenerse el consentimiento colectivo antes de hacer un viaje para realizar el muestreo.{8} Es posible que ese consentimiento no se otorgue en forma rápida ni fácil. Es posible que se necesite un año o más de contacto, explicaciones y servicio a la comunidad antes de que se pueda establecer una relación de confianza mutua suficiente para realizar la recolección de muestras. Este tiempo y gastos adicionales deben incorporarse en el diseño de la investigación y deben ser entendidos por los investigadores y las agencias de financiación como parte esencial de la investigación.

En cambio, el consentimiento individual debe obtenerse poco antes del muestreo o en el momento de realizarlo. Si los individuos han otorgado su consentimiento informado antes del muestreo, será necesario volver a confirmar su consentimiento en esa oportunidad.

C. ¿Qué información debe suministrarse y de qué manera?

Esta sección se enfoca sobre dos preguntas relacionadas: qué debe comunicarse sobre el muestreo a las poblaciones muestreadas y a sus miembros individuales, y de qué forma se lo debe comunicar. La respuesta corta a estas preguntas es que se les debe decir, de manera resumida, casi todo sobre el Proyecto, y se lo debe explicar de tal manera que la población pueda entenderlo.

El CIOMS define al alcance del consentimiento informado como "todo tipo de información que una persona razonable consideraría importante para poder decidir si dará o no su consentimiento. . . ."{9} Esto incluye, entre otras cosas, información sobre el fin y la naturaleza del estudio, la naturaleza y los riesgos de la participación del individuo, los beneficios que se esperan del estudio, y los procedimientos relacionados con su participación.

Antes de que una población convenga en participar en el Proyecto, deberá recibir esa información a través de los métodos y autoridades que considere adecuados, y deberá tener además una oportunidad real de hacer preguntas y obtener información adicional. Los individuos, antes de decidirse a participar, deberán tener la misma información y oportunidad de hacer preguntas. A los individuos se les debe dar información sobre todas las cuestiones que se han explicado a la población general, aunque no necesariamente con el mismo nivel de detalle.

La primera categoría de información es la que trata del propio Proyecto. Es preciso hablar a la población acerca de la naturaleza, los objetivos y los métodos del Proyecto. Los investigadores deberán informarles que se trata de un proyecto científico internacional, no dirigido por un país en particular. Los investigadores deberán decirles que el Proyecto está destinado a recolectar muestras de personas de todo el mundo, que se sumarán a las muestras que ya hayan analizado; que las muestras pueden utilizarse para muchos fines diferentes, pero que las dos más importantes son las que permiten rastrear la historia humana y ayudar a entender algunas enfermedades.{10} Las muestras se llevarán a uno o más lugares donde se las almacenará, analizará y compartirá con otros investigadores de todo el mundo. Como parte de esta última información, los investigadores deberán aclarar que las muestras pueden utilizarse para una variedad de proyectos diferentes en el futuro, incluidos proyectos no anticipados actualmente.{11}

Obviamente, esta categoría de información sólo puede ser entendida bien por una población que tenga cierta comprensión de lo que es la genética. A menudo éste no será el caso, y los investigadores tendrán que educar a la población en materia de genética. Esto no requiere que la población reciba cursos de nivel universitario en bioquímica y genética clásica. Lo importante es transmitir las ideas centrales de que los seres humanos heredan algunas de sus características de cada uno de sus padres, y la clase de información que puede desprenderse de ese hecho, lo que incluye información sobre la relación entre grupos y sus implicaciones para la historia humana.

Los investigadores deben buscar rigurosamente las mejores maneras de comunicar esa clase de información. Esto podría incluir explicarlo en términos que no son totalmente correctos pero que funcionan como analogías útiles dentro del marco de referencia conceptual de la población. Por ejemplo, si la comunidad entiende el mecanismo de herencia biológica en términos de sangre en lugar de genes, no es esencial, o necesariamente adecuado, tratar de destruir esa interpretación y reemplazarla con el ácido desoxirribonucleico que se encuentra dentro de los óvulos y el esperma. Las poblaciones que se dedican a criar animales pueden tener una comprensión muy sofisticada de las realidades de la herencia en su ganado, sin conocer las explicaciones científicas. Los investigadores podrían utilizar ese conocimiento local como una manera de transmitir información sobre la genética humana. El punto importante es la idea de unidades elementales de herencia que se puedan percibir y analizar, no los nombres que les hemos dado a esas unidades.

La población Mvskoke Creek de Oklahoma constituye un ejemplo útil de la importancia de las explicaciones adecuadas en términos culturales. Los Mvskoke Creeks tienen clanes matrilineales. Creen que su substancia y espíritu derivan íntegramente de la línea femenina. De todos modos, los clanes a veces adoptan personas cuyos padres son miembros del clan, pero cuyas madres no son Mvskoke Creeks, y es reconocido que muchos niños se parecen a sus padres. Es importante recalcar estos hechos al explicar por qué los genetistas consideran que ambos padres son importantes, al mismo tiempo que se respeta el énfasis tradicional de la tribu en la línea materna. Este ejemplo demuestra además la importancia de conocer y establecer contacto con la población con antelación; los investigadores que no estén enterados de este aspecto de la cultura Mvskoke Creek podrían perjudicar seriamente su relación con la población, según cómo describan el proceso de la herencia genética.

Naturalmente, si el idioma de la población es diferente del de los investigadores, éstos deberán emplear intérpretes bilingües con experiencia, preferiblemente quienes tengan suficientes conocimientos técnicos como para facilitar la traducción de los conceptos científicos. Si bien a menudo resultará difícil comunicar los conceptos científicos del Proyecto a través de las barreras del idioma y la cultura, esta comunicación deberá intentarse en forma honesta y persistente. Los investigadores que hayan realizado esta clase de trabajo antes ya habrán enfrentado estos problemas. El Comité Regional Norteamericano tendrá mucho gusto en asesorar específicamente a los investigadores y a las comisiones examinadoras institucionales en materia de explicaciones de la genética que hayan demostrado ser efectivas en el pasado.

La segunda categoría de información tiene que ver con la participación y los riesgos de los participantes. Esto incluye un análisis de los propios métodos de recolección -- qué involucrará, a nivel físico, dar muestras de sangre, muestras de cabello, raspados de piel u otras muestras; cuáles son los riesgos, si es el caso, de esas técnicas de muestreo; y cuántas y qué clase de preguntas etnográficas se espera que contesten los participantes. Estas cuestiones deben plantearse en forma directa.

La tercera categoría de información tiene que ver con los beneficios de la investigación. Los investigadores deben decirle a la población exactamente qué beneficios, si los hubiere, aportará el Proyecto a la comunidad, a través de suministros, servicios médicos o de otro modo. Deberán explicar, en conformidad con los lineamientos que se analizan en la Sección IX más adelante, la posibilidad, por más débil que sea, de derivar un valor comercial de las muestras y las protecciones que se ofrecerán a la población en dicho caso.

Por último, será necesario cubrir ciertos aspectos relacionados con el procedimiento. Los investigadores tendrán que comunicarle a la población las precauciones a ser adoptadas para preservar la confidencialidad de la información. Los investigadores deberán informar a la población sobre la manera de comunicarse con ellos -- y cuántos contactos de seguimiento pueden esperar. Y, lo que es aún más importante, los investigadores deberán recalcar que la participación es totalmente voluntaria. Tanto los individuos como los grupos necesitan saber que no están bajo obligación alguna de participar o que, habiendo dado su consentimiento, tampoco están obligados a continuar su participación.{12} Según las circunstancias, es posible que la legislación local, las leyes de los países de los investigadores u otras consideraciones requieran otros elementos de información. Entonces, por ejemplo, la investigación subvencionada por los gobiernos de Canadá o los Estados Unidos tendría que cumplir completamente con los requisitos de estos países.

El requisito central absoluto para proporcionar toda esta información es la honestidad. Los investigadores tienen la obligación de proporcionar a la población una información lo más honesta y significativa posible, tanto en su presentación como en sus respuestas a las preguntas. Esa información deberá ser tanto honesta como significativa. Contestar una pregunta sobre lo que se hará con las muestras mediante un análisis detallado de las enzimas de restricción que se aplicarán a las mismas sería una respuesta honesta pero no significativa. Decir que se utilizarán para "curar la diabetes" podría ser significativo pero no honesto.

Los investigadores no deben ocultarse detrás de la jerga ni prometer de más. En el mejor de los casos, la tarea de dar a los participantes posibles una idea completa de la investigación propuesta es difícil, si no imposible. Los investigadores que recolectan muestras para el Proyecto DGH a menudo comprobarán que es una tarea extraordinariamente difícil. Pero éste no es un problema exclusivo del Proyecto DGH. Los investigadores lo confrontan todos los días, cada vez que necesitan explicar conceptos científicos complicados a poblaciones, industrializadas o no, que no están muy familiarizadas con la ciencia. Toda investigación, sea biomédica o antropológica, con poblaciones que no son científicamente sofisticadas, presenta la misma dificultad. Enfrentar ese desafío es un imperativo ético básico. Recomendamos a las comisiones examinadoras institucionales que recaben información detallada de los investigadores acerca de sus planes para proporcionar información sobre el Proyecto. El Comité Regional Norteamericano se complacerá en sugerir maneras específicas, en situaciones particulares, para que la información sea lo más significativa posible.

D. ¿Qué forma debería adoptar el consentimiento?

El consentimiento debería ser formalizado de una manera que sea adecuada a la cultura individual. Para algunas culturas, consistirá en formularios de consentimiento firmados individualmente, escritos en un idioma conocido por los participantes, así como un formulario de consentimiento o acuerdo colectivo firmado por las autoridades de la población. En otras culturas, sin embargo, es probable que los documentos escritos no sean culturalmente adecuados. Algunas poblaciones pueden desconfiar de cualquier documento que solicite sus firmas, considerándolo a través del prisma de su experiencia histórica como algo similar a otorgar derecho de título sobre sus tierras. Aun en otras, los límites de la alfabetización harían que dichos documentos no tuvieran sentido. La forma precisa del consentimiento deberá tener en cuenta estas diferencias.

Es importante que la población conserve algún registro formal de la información que recibe, para su referencia futura. Éste podría ser un documento redactado en su idioma, si fuera posible, o en un idioma que le resultara comprensible. Podrían ser cassettes de audio o videocintas si usan estas tecnologías. Podría ser el compromiso de tener una persona familiarizada con el Proyecto a una distancia accesible a ellos por un tiempo determinado. Para ser justos con la población participante se impone no dejar que dependan exclusivamente de sus recuerdos de lo que se les haya dicho.

Es posible que este consejo entre en conflicto con la ley de ciertos países patrocinadores. Los Estados Unidos, por ejemplo, generalmente requieren formularios de consentimiento firmados por todos los individuos que participan en investigaciones financiadas con fondos federales que sean objeto de procedimientos arriesgados. Los investigadores que utilizan fondos del gobierno de EE.UU. tendrían que cumplir con estas reglas. Este ejemplo es a título ilustrativo meramente, ya que los métodos de muestreo del ADN individual que utilizaría el Proyecto no conllevan procedimientos arriesgados. Sin embargo, si hubiera un conflicto directo entre los requisitos de la legislación estadounidense o canadiense y lo que es factible sobre el terreno, los investigadores podrían tener que abandonar sus planes de trabajar con esa comunidad. Los investigadores afectados deben sentir la obligación de informar a las autoridades gubernamentales del conflicto y, cuando corresponda, solicitarles cambios en los reglamentos pertinentes.

Notas
{6} Pautas Internacionales para la Evaluación Ética de los Estudios Epidemiológicos del CIOMS (1991).
{7} Aun cuando un proyecto de investigación particular necesite dos o más generaciones de una sola familia, debería ser posible utilizar hijos y nietos adultos.
{8} Reconocemos, por supuesto, que podría necesitarse cierta financiación para que los investigadores obtengan el consentimiento de la población, pero pensamos que normalmente no deberá concederse la financiación para la recolección propiamente dicha hasta que no se haya recibido dicho consentimiento.
{9} CIOMS, Pautas Internacionales para la Investigación Biomédica Relacionada con Sujetos Humanos (1993).
{10} Concebimos que a menudo los investigadores recolectarán muestras para el Proyecto DGH como parte de alguna otra investigación. En ese caso, por supuesto, será necesario revelar los objetivos más específicos de la otra investigación -- buscar marcadores vinculados a la susceptibilidad a la enfermedad, determinar relaciones con una población distante particular con un idioma similar.
{11} Esta divulgación de usos futuros no previstos resulta necesaria para evitar las clases de cuestiones sobre usos de muestras no divulgados que se han formulado respecto de materiales recolectados en el pasado. Véase NIH y Grupo de Trabajo del CDC sobre el Reglamento para la Protección de Sujetos Humanos, Consentimiento Informado para Investigación Genética sobre Muestras Tisulares Almacenadas (1995).
{12} Véase la discusión sobre el retiro en la Sección IX(B), más adelante.

V. Beneficios para las poblaciones participantes

Por muchos motivos, los investigadores deberían y querrán proporcionar algunos beneficios tangibles a las comunidades participantes. Los investigadores deberían sentir una obligación, guiados por un sentimiento de justicia, de ayudar a las comunidades que los ayudan a ellos. Muchas veces este impulso será reforzado por la propia comunidad, cuya cultura podría exigir algo de valor de los investigadores a cambio de la participación de la comunidad en la investigación. La prestación de beneficios a la comunidad participante en relación con la recolección de muestras es una parte importante de todo diseño de investigación ética, pero plantea problemas complejos. Por ejemplo, en el extremo, proporcionar beneficios a cambio de la participación podría viciar el consentimiento informado de la comunidad al "sobornarla" para que lo conceda. La línea diferencial entre una recompensa adecuada por la participación de la comunidad y un soborno incorrecto no puede trazarse en abstracto y variará necesariamente con cada población y cada investigador.

No se trata de un problema nuevo -- todo investigador, en cualquier disciplina, que trabaje con sujetos humanos enfrenta estas cuestiones. Pensamos que es necesario examinar abiertamente esta cuestión y que la distribución de los beneficios a la población participante necesita plantearse antes, y debe ser considerada por la comisión examinadora institucional que considera los aspectos éticos de una propuesta de investigación.

En esta sección se examinan algunas de las inquietudes que los investigadores, grupos de financiación, comisiones examinadoras institucionales, y poblaciones necesitan considerar con respecto a promesas de beneficios a las comunidades participantes. Tres principios básicos deben guiar a los investigadores en estos asuntos: honestidad, legalidad y conveniencia. Dos cuestiones que podrían considerarse como aportación de beneficios -- servicios médicos y participaciones financieras en las muestras y sus usos -- plantean problemas especiales y se examinan específicamente en las Secciones VI y IX más adelante, respectivamente.

A. Honestidad

El primer principio que debe seguirse con respecto a todos los tratos con la población, incluidos los beneficios, es una rigurosa honestidad. Los beneficios que se prometan deberán ser no sólo entregables, sino efectivamente entregados. Que los investigadores prometan ayudar a una comunidad sin cumplir con la promesa es fundamentalmente poco ético y constituye un abuso de la población.

El área donde esto puede ser más peligroso en el Proyecto DGH es en la discusión de la investigación sobre enfermedades. Se piensa que muchas enfermedades tienen componentes genéticos significativos. Algunas de estas enfermedades serán cargas particulares de ciertas comunidades, tales como la diabetes entre muchos indios estadounidenses, las variantes de la hemoglobina en zonas de malaria endémica, la enfermedad de Tay-Sachs en los judíos ashkenazi, y otras. Podría ser que las muestras de una comunidad de indios estadounidenses pueda contribuir a una mejor comprensión de las contribuciones genéticas a la diabetes. Esa mejor comprensión podría conducir a mejores tratamientos o incluso a una "cura". Pero es fundamentalmente injusto decirle a una comunidad que esta investigación "curará" su diabetes, o incluso presentar una explicación de la investigación de tal manera que permita que la comunidad crea que dará lugar a una cura. Tampoco son suficientes las declaraciones exculpatorias vagas, particularmente en lo concerniente a problemas de salud. La comunidad debe entender la conexión muy tenue entre el muestreo y los tratamientos de cualquier enfermedad; abusar de las esperanzas de una comunidad, para ellos mismos y sus familias, a fin de obtener el permiso de recolectar muestras sería inescrupuloso.

Si el muestreo forma parte de una investigación dirigida a estudiar una enfermedad, será preciso informar de esto a la comunidad, pero también se le deberá advertir, muy claramente, que es posible que la investigación no produzca ningún conocimiento útil y que, aunque se obtuviera un conocimiento útil, éste podría no conducir a tratamientos. Aun cuando finalmente se deriven tratamientos de la investigación, podrían no estar disponibles por décadas. Si el muestreo no forma parte de una investigación dirigida directamente a estudiar una enfermedad, lo que los investigadores pueden decir honestamente es que las muestras pueden ayudar a otros investigadores a estudiar esa enfermedad. Nuevamente, los investigadores deben garantizar que la población entienda tanto los límites de la investigación relacionada con la enfermedad como los límites de su propio trabajo.

B. Legalidad

Un segundo principio consiste en acatar la legislación aplicable. Un "regalo" considerable al alcalde de una ciudad estadounidense a cambio de permitir la investigación en la ciudad se interpretaría rápidamente como un soborno ilegal; deberán consultarse las leyes nacionales y locales en las zonas donde se conduzca la investigación para ver qué clases de beneficios podría otorgarse a quiénes, dentro del marco de la legalidad. Las leyes nacionales de los investigadores, o las condiciones de cualquier apoyo financiero para su proyecto específico, también podría afectar los beneficios que puedan otorgarse legalmente.

C. Conveniencia

La investigadores pueden conferir una amplia gama de beneficios a una comunidad, tales como productos, suministros, capacitación o servicios. El tercer principio que deben seguir los investigadores es que dichos beneficios sean convenientes, es decir, adecuados: tanto en su naturaleza y escala, como en la forma en que se distribuyen dentro de la comunidad.

1. Conveniente en cuanto a su naturaleza

No tendría sentido proporcionar productos médicos a una población que no sabe cómo utilizarlos o dar una videograbadora a una comunidad que no tiene electricidad. También hay que ver que los beneficios se adapten a la cultura de la comunidad. A veces los beneficios podrían entrar en conflicto con profundas convicciones culturales o religiosas. Suministrar bebidas alcohólicas a una comunidad de musulmanes devotos o bistec enlatado a una comunidad hindú sería obviamente inadecuado. En otras ocasiones, el problema podría tener que ver con cuestiones de gusto o familiaridad. Las consecuencias de un beneficio inadecuado podrían ser menores o mayores; los investigadores que planean proporcionar un beneficio deberán consultar con los expertos en la cultura de la población antes de llegar con sus regalos.

El dinero es una clase de beneficio que exige una mención especial. Pagarle a una comunidad en efectivo para que participe podría dar lugar a planteamientos especiales respecto de la legalidad de dicha acción (tanto en virtud de las legislaciones de la población como de los gobiernos de los propios investigadores). Si los pagos son excesivos, podrían hacer pensar en casos de coacción, como se analiza más adelante. Y si los pagos se distribuyen en una forma que no sea adecuada a la cultura de la comunidad, podrían plantearse problemas de disputas, como se analiza también más adelante. Fuera de estas condiciones, sin embargo, no existe un motivo inherente para que los investigadores no puedan efectuar un pago adecuado a la comunidad o a donantes individuales por su participación en el Proyecto, en concepto de compensación por el tiempo y esfuerzo que exige dicha participación.

Existe además otro tipo de beneficio que podría resultar particularmente útil. El Proyecto DGH puede servir para transferir tecnología científica a comunidades de todo el mundo. En algunos contextos, dicha transferencia de tecnología no pasaría la prueba de conveniencia. En otros casos, las poblaciones que se someten a muestreo formarán parte de culturas que tienen universidades, institutos de investigación, científicos y otras personas que podrían utilizar partes de la tecnología utilizada por los investigadores. Las escuelas podrían ser destinatarios especialmente indicados de dichos beneficios; por ejemplo, los alumnos del colegio secundario de todos los Estados Unidos ya están experimentando con la reacción en cadena de la polimerasa, una de las más poderosas de las nuevas tecnologías genéticas. El suministro de cebadores, reactivos, equipos o material educativo acerca de estas tecnologías a menudo resultará un beneficio útil y particularmente acertado que los investigadores pueden proporcionar a una población participante.

2. Conveniente en cuanto a su escala

La escala de los beneficios es también una consideración importante. Si un beneficio que se ofrece -- sea dinero, productos o servicios -- es demasiado grande, se puede percibir como coactivo. Un beneficio enorme puede invalidar el proceso del consentimiento informado al hacer que resulte prácticamente imposible que la comunidad diga que no. Considérese una situación hipotética en que un investigador le diga al lider de una comunidad: "Yo puedo salvar la vida de su hijo enfermo, pero lo haré solamente si usted participa en el Proyecto". Esta clase de coacción en la oferta de un beneficio carece de toda ética. Otros tipos de beneficios, menos notorios, también pueden ser ofensivos. Es fundamentalmente irrespetuoso hacia la autonomía de la comunidad "hacerle una oferta que no pueda rechazar".

Podría decirse que es una falta de respeto hacia la autonomía de la comunidad tratarla paternalísticamente "protegiéndola" de un beneficio "demasiado grande". Este debate puede o no tener una respuesta definitiva; a los efectos del Proyecto DGH, sin embargo, el Comité Regional Norteamericano ha optado por evitar la coacción, e incluso los "beneficios" coactivos.

¿Cuánto es demasiado? Esa pregunta no puede contestarse en abstracto. La cuestión central es si la población, en su entorno cultural, conserva la oportunidad real de decir "no" al beneficio que se le está ofreciendo.{13}

3. Conveniente en cuanto a su distribución

El tercer aspecto para determinar la conveniencia tiene que ver con la distribución de los beneficios. También puede ser profundamente trastocante para una comunidad, e incluso peligroso, dar beneficios a la gente "indebida", tal como se la defina dentro de la comunidad. Entonces, dar un regalo importante a una persona de baja situación dentro de la comunidad podría trastocar el sistema social de la misma y podría hasta resultar perjudicial para el "beneficiario". En Norteamérica, la expedición de Lewis y Clark, por ejemplo, distribuyó Medallas de la Paz de Jefferson a los jefes de bajo rango. Esto produjo consternación y confusión entre muchas de las naciones indias con las que se encontraron. Peor aún, agentes europeos en Norteamérica a menudo cultivaron relaciones con colaboradores de rangos menores en varias tribus pretendiendo que estos colaboradores eran de hecho lideres políticos legítimos con el objetivo de obtener acceso a tierras y recursos que pertenecían al pueblo indio. En vista de esta historia, los investigadores deberán tener mucho cuidado respecto de identificar correctamente los líderes legítimos y distribuir beneficios de una manera respetuosa y tradicional. A menudo, esto requerirá que los beneficios vayan a los líderes del grupo, quienes los redistribuirán a la comunidad en una forma estructurada y tradicional.

Los investigadores están obligados a no perjudicar a la población participante. Esto incluye no perjudicar mediante una distribución descuidada de los beneficios dentro de la comunidad. Aquí nuevamente, los investigadores deben adquirir conocimientos acerca de la población antes de iniciar el muestreo.

Nota
{13} Éste podría ser un punto discutible. En vista de los niveles de financiación que esperamos para el Proyecto DGH, parece improbable que los investigadores estén en posición de ofrecer "demasiado" a cualquier comunidad en concepto de recompensa por su participación. De todos modos, es necesario que los investigadores y las comisiones examinadoras institucionales consideren este asunto cuando preparan la investigación en comunidades específicas.

VI. Servicios médicos

Es posible que los investigadores deseen prestar ciertos servicios médicos a los miembros de la comunidad participante. Esta forma de beneficio puede resultar atractiva por varios motivos. Los mismos investigadores podrían tener capacitación médica y podrían estar acompañados por médicos o enfermeros. Los servicios médicos pueden parecer un beneficio casi singularmente bueno, bien recibido por casi todo el mundo. En algunos casos, es posible que ésta fuera la única forma en que los servicios médicos estuvieran al alcance de la población muestreada. Es posible que los investigadores beneficien más a la población, y a un costo menor, mediante la prestación de servicios médicos que mediante cualquier otro método.

De todos modos, prestar servicios médicos crea dificultades así como oportunidades. En esta sección se exploran algunas de las cuestiones que deben considerarse antes de emprender o aprobar la prestación de servicios médicos en relación con la recolección de muestras para el Proyecto DGH. Se analizarán las alternativas de ofrecer tratamiento, mejorar las capacidades médicas, y ofrecer detecciones sistemáticas.

A. Tratamiento médico

Los investigadores podrán aportar grandes beneficios mediante los tratamientos médicos. Por ejemplo, cuando el Dr. Cavalli-Sforza trabajó por primera vez con poblaciones en África central, comprobó que algunas de ellas sufrían de una alta incidencia de buba (yaws), una enfermedad cutánea infecciosa. En viajes subsiguientes, llevaron antibióticos, que curaron rápidamente la enfermedad entre las personas tratadas.

Antes de decidir ofrecer tratamiento médico a la población participante, los investigadores deberán considerar varias cuestiones.{14} Primero, el grupo de investigación debe tener el conocimiento y las destrezas necesarias para proporcionar esos tratamientos. Segundo, el personal médico involucrado deberá poder proporcionar el tratamiento médico dentro del marco legal de la comunidad de la población muestreada. Los estados estadounidenses, por ejemplo, generalmente dictaminan que es un delito que una persona practique medicina o enfermería sin tener la licencia correspondiente para esa jurisdicción. Canadá tiene restricciones similares. Tercero, la prestación del tratamiento debe ser culturalmente adecuada para la población. Y cuarto, la clase de tratamiento médico debe ser tanto útil como factible.

Una buena fuente para esta última clase de información es la propia comunidad. Los investigadores que consideren proporcionar tratamiento médico deberán investigar esa posibilidad durante sus primeros contactos con el grupo, mucho antes de que se inicie el muestreo.

El tratamiento médico debe ser adecuado también a las circunstancias. Los tratamientos para la tuberculosis, por ejemplo, a menudo requieren que el paciente tome medicamentos durante un año o más. Proporcionar dos semanas de tratamiento farmacológico a dicho paciente será inútil, sino contraproducente. Los investigadores deberán elegir tratamientos que sean o bien autónomos o susceptibles, realísticamente, de poder ser continuados cuando se retiren los investigadores.

Los investigadores deben ser realistas también respecto de sus capacidades, y de las del presupuesto de su proyecto. No pueden ir a una comunidad y ofrecer servicios médicos racionados. Tendrán que poder ofrecer tratamiento a toda la comunidad, no tan sólo a quienes participan en el Proyecto. Es la comunidad la que participa en el Proyecto DGH, y no tan sólo los individuos de los que se ha obtenido ADN. A la comunidad le corresponde recibir los beneficios. Limitar los beneficios médicos a quienes donan muestras no sólo contraviene ese principio, sino que corre el riesgo de coaccionar a los individuos para que participen. Y no es realista. ¿Acaso los investigadores negarían servicios a los hijos, el cónyuge o la familia extensa del participante? Los investigadores deben estar preparados para prestar servicios a muchas más personas que las que proporcionan muestras.

B. Capacidades médicas

En vez de proveer tratamiento por algunos días, los investigadores podrían tratar de mejorar la situación médica de la comunidad a largo plazo. La financiación del Proyecto DGH seguramente no será suficiente para crear, proporcionar suministros y dotar de personal a una clínica médica, pero los investigadores que forman parte del Proyecto podrían hacer algunas contribuciones menos dramáticas pero más duraderas en al menos dos aspectos importantes.{15}

Primero, los investigadores podrían proporcionar equipos o suministros para una clínica comunitaria preexistente o un grupo de médicos. Esto podría abarcar desde equipo médico duradero hasta productos farmacéuticos y suministros de primeros auxilios. Los investigadores deberían determinar por adelantado qué suministros necesitaría y podría usar la comunidad. Suministrar medicamentos potencialmente peligrosos no haría bien y posiblemente resultaría bastante perjudicial si la comunidad no tiene acceso a alguien que pueda administrarlos adecuadamente. Si no existen estas condiciones, sin embargo, los investigadores podrían obtener donaciones de suministros de fabricantes y de otras fuentes para usarlos con estos fines.

Segundo, los investigadores podrían capacitar a los miembros de la comunidad. Enseñar a diez miembros de una comunidad los elementos básicos de los primeros auxilios o cómo dar terapia de rehidratación para la diarrea infantil, podría salvar muchas vidas. Será necesario que los investigadores determinen por adelantado que la capacitación se necesita, además de asegurarse de que su equipo tenga los conocimientos necesarios para proporcionar dicha capacitación, pero parece ser una manera particularmente prometedora de ayudar al menos a algunas de las comunidades participantes.

C . Detección sistemática

Desde el punto de vista ético, la detección sistemática es el más complicado de los servicios médicos que podrían prestar los investigadores. Podría darse mediante exámenes in situ para determinar la presencia de enfermedades comunes en una población en particular, tales como la tuberculosis, la hipertensión o la diabetes. También podría darse como resultado de un análisis de las muestras donadas por la comunidad. El valor de la detección sistemática depende enormemente del contexto: el contexto médico, el contexto social, y las personalidades de los participantes. La detección sistemática también puede plantear problemas de privacidad y confidencialidad particularmente difíciles. La detección sistemática puede ser apropiada en algunas situaciones, pero necesita que los investigadores y las comisiones examinadoras institucionales las consideren con particular cuidado. No es algo que deba tomarse a la ligera.

1. Detección sistemática in situ

Los investigadores pueden examinar fácilmente a las poblaciones para detectar la presencia de ciertas enfermedades, pero el hecho de que puedan hacerlo no significa que deban hacerlo. Los investigadores deben considerar cuidadosamente las consecuencias de la detección sistemática. Estas consecuencias presentan dificultades potencialmente tan grandes que en general no resultará aconsejable ofrecer la detección sistemática como servicio médico.

Primero, los investigadores deben considerar las consecuencias médicas de la detección sistemática. ¿La detección sistemática conducirá a algún fin útil? Es posible que para ciertas enfermedades existan tratamientos eficaces, pero aun en dichos casos los investigadores necesitarán considerar, realísticamente, si los tratamientos podrían ponerse a disposición de la población. Algunas enfermedades detectadas podrán ser tratadas rápida y fácilmente por el equipo de investigación. Otras, tales como la tuberculosis, sólo pueden tratarse durante un largo período de tiempo. Aún es posible que otras no tengan ningún tratamiento. En ciertas situaciones, el grupo podría beneficiarse de una detección sistemática adoptando medidas para limitar la transmisión de una enfermedad infecciosa. Esas medidas podrían ser muy negativas para el individuo examinado si se lo identifica como contagioso.

Eso lleva al segundo punto que los investigadores deben considerar: las consecuencias sociales de examinar a los participantes individuales. El diagnóstico de una enfermedad puede afectar a los individuos de formas muy diferentes, según las culturas. En varias culturas, incluidas las que disponen de servicios médicos altamente desarrollados, muchas personas, consciente o inconscientemente, asocian a las enfermedades con el mal. El diagnóstico de una enfermedad puede conducir a la discriminación y el ostracismo, como ha sido a menudo el caso con las personas infectadas por el VIH en los Estados Unidos. Podría conducir a la comprensión y el apoyo. Podría conducir, particularmente en el caso de enfermedades infecciosas peligrosas, al destierro o el asesinato. Lo que podría ocurrir depende enormemente de la cultura y de la enfermedad. Tampoco se puede presuponer, en cualquier cultura, que las implicaciones sociales de la detección sistemática pueden evitarse al divulgar los resultados solamente al individuo en particular. No puede darse por supuesto que esta clase de confidencialidad esté protegida dentro de la comunidad. Cualquiera que considere llevar a cabo detecciones sistemáticas como beneficio para la comunidad participante en el Proyecto DGH deberá determinar por adelantado cuáles podrían ser las consecuencias sociales de dicho servicio.

Por último, los investigadores tendrían que considerar los efectos de la detección sistemática sobre el individuo. Algunas personas podrían querer informarse acerca del trastorno, ya sea que se pueda solucionar o no. A otras en cambio ese conocimiento les podría resultar una carga insoportable. La investigación sobre personas que son vulnerables a la enfermedad de Huntington, por ejemplo, ha indicado que un gran porcentaje de las personas a quienes se ofrece una prueba de detección y que son asesoradas sin reservas respecto de sus implicaciones, la rechazan. Estas clases de consideraciones se aplicarán con aun más fuerza a algunos tipos de pruebas de detección en las poblaciones muestreadas. Podría ser difícil, si bien no imposible, que los investigadores pudieran estar seguros de que las personas examinadas realmente entiendan el fin de la prueba y sus efectos posibles.

Salvo que los investigadores puedan tener confianza -- basada en un conocimiento profundo de la cultura, las circunstancias y la enfermedad que es el objeto de la detección sistemática -- en que la detección no causará un daño considerable, deberán evitar ofrecerla como servicio médico. Los investigadores que deseen retener la posibilidad de realizar dicha detección sistemática deberán analizarla exhaustivamente en sus propuestas iniciales de modo que pueda ser debidamente considerada por cualquier panel de examen ético.

2. Detección sistemática a partir de las muestras

El segundo contexto de la detección sistemática es más complicado. En vez de depender de los exámenes individuales sobre el terreno, podría ocurrir que las muestras suministradas por los donantes produzcan, como consecuencia de su manipulación y análisis, información sobre el estado de salud del donante individual. Éste podría ser un resultado del análisis genético de las muestras; podría ser el resultado de examinar las muestras para detectar enfermedades no genéticas; podría ser un descubrimiento azaroso. Las muestras podrían ser analizadas para detectar enfermedades no genéticas por una variedad de motivos, desde fines científicos hasta determinar y limitar los riesgos de seguridad para el personal que las manipula.

La información médica que podría resultar de análisis subsiguientes plantea un problema ético espinoso. ¿Qué debería hacerse si los investigadores que analizan una muestra determinan, cierto tiempo después de la recolección, que el donante estaba infectado por el VIH? ¿Estaba infectado por el parásito que causa malaria? ¿Portaba el gen de la enfermedad de Huntington? Una vez conocida la información, ¿existe una obligación ética de hacer algo para proteger al donante? ¿Para proteger al empleado del laboratorio? ¿La respuesta a estas preguntas depende de las características del problema médico? Y lo que es más, de existir la necesidad ética de intervenir, ¿cómo afecta eso a la obligación ética de garantizar confidencialidad?

No tenemos respuestas firmes a estas preguntas, que deberán tenerse presente en todas las actividades de recolección de muestras, particularmente las que se realizan con fines de análisis genético. Mucho parecería depender de las circunstancias, particularmente las consecuencias para el donante al enterarse del problema de salud que le atañe. La complejidad del asunto debería servir de advertencia para que los investigadores se abstengan de realizar detecciones automáticas de muestras con fines de ofrecer información médica. Antes de proseguir con estas detecciones automáticas, los investigadores que analizan las muestras deberán calcular cuidadosamente las consecuencias para los donantes.

Los investigadores que recolectan las muestras deberán considerar también si conviene plantear este asunto como parte del consentimiento informado. Podrían formular la necesidad de preguntar a la población o a los donantes individuales si prefieren que se les informe de los riesgos para la salud que revelarían en última instancia los análisis de las muestras. Naturalmente, esa clase de "consentimiento informado" pierde mucho significado debido a que no está realmente en contexto - ¿puede un individuo, en el momento de la donación, contestar realmente la pregunta cuando el riesgo de su salud podría ser tan diferente como una infección de VIH, la malaria o la enfermedad de Huntington?

En este momento el Comité Regional Norteamericano no tiene sugerencias definitivas sobre estas cuestiones, aparte de indicar que será necesario considerar el caso con sumo cuidado si se presenta la ocasión. Como se explica en la próxima sección, las medidas para asegurar la confidencialidad permitirán la posibilidad de identificar a donantes individuales con el propósito de proporcionarles información sobre su salud cuando resulte adecuado, pero esto dependerá completamente de las circunstancias particulares.

Notas
{14} Las personas que prestan los servicios médicos también entrarán en una relación médico-paciente o enfermera-paciente, que conlleva sus propias obligaciones éticas particulares. Este documento no analiza esos temas, pero los investigadores deberán tenerlos presentes.
{15} Hay al menos otra manera posible de proporcionar beneficios de larga duración. Los investigadores pueden contribuir a la salud a largo plazo de la comunidad estableciendo un modo de contacto entre ésta y el personal médico de sus propias instituciones. La existencia de una persona de contacto en una facultad de medicina, por ejemplo, podría ser útil para algunos grupos participantes, aunque esto variará obviamente con las circunstancias.

VII. Privacidad y confidencialidad

Las cuestiones de privacidad pueden dividirse en cuatro áreas importantes en las que podrían plantearse problemas: actividades en la práctica, protección de la identidad individual con posterioridad a la recolección de muestras, protección de la identidad del grupo y control de la confidencialidad. Cada una parece atenerse a ciertas pautas generales, aunque, como siempre, las poblaciones individuales deben tratarse de tal modo que se respete su cultura y se adecue a su situación.

A. Privacidad en el campo

En el campo, la privacidad con que se lleven a cabo las actividades recolectoras deberá regirse por las normas culturales de las poblaciones donde se realice el muestreo. En la mayor parte de los Estados Unidos, sería adecuado determinar si alguien está dispuesto a participar en un proyecto de investigación en privado. También sería adecuado tomar las muestras en privado. Estas normas culturales concernientes a la privacidad en el proceso de recolección no son universales. En algunas culturas se puede considerar rudo o sospechoso hablar con personas en privado o tomar muestras de ellos fuera de la vista de sus vecinos o familiares. La norma ética adecuada es respetar la cultura de la población muestreada, sea cual sea su perspectiva sobre la privacidad. En cualquier circunstancia suele ser discutible hasta qué punto se pueden imponer normas de conducta ética, pero en este caso no parece haber un motivo imperioso de proteger la privacidad del individuo en la práctica si éste tiene una perspectiva diferente. Asimismo, llegado el momento del muestreo, la divulgación de que un individuo haya participado o no deberá regirse por las normas locales.

Después de la recolección, la cuestión pasa de la privacidad en el proceso de recolección a la confidencialidad de los resultados de dicha recolección. Estas cuestiones operan en dos niveles: el individuo y el grupo.

B. Confidencialidad individual

Los protocolos etnográficos estándar del Proyecto DGH requieren obtener cierta información cultural y etnográfica de donantes individuales, incluidos los nombres y otras informaciones que podrían utilizarse para identificar al donante. Podría argumentarse que no debe obtenerse ninguna información que identifique al sujeto personalmente, lo que haría imposible violar la confidencialidad. Este tipo de regla draconiana haría imposible una serie de análisis científicamente útiles que podrían depender de las características culturales de los donantes individuales y, en algunos casos, hasta de la capacidad de volver a comunicarse con un donante en particular. La regla básica debe ser la protección de la confidencialidad de todos los donantes individuales, pero creemos que debería hacerse en base al control de la información que permita la identificación de los individuos, y no en base a su completa exclusión.

La idea de la confidencialidad individual, y la incertidumbre respecto a por qué se podría querer conocer la identidad de los donantes individuales, hace que ésta sea una poderosa regla básica. Por supuesto, podría renunciarse a la regla en el caso de un donante informado, pero dichas renuncias deberían ser infrecuentes.

El nombre del donante será, naturalmente, el identificador más poderoso, pero no será el único. Por ejemplo, si un donante de una aldea particular tenía una madre con un idioma nativo, un padre con otro, y nació en una aldea vecina, esta información podría bastar para identificar al donante, al menos para la gente de la aldea. Por otro lado, una parte del trabajo que puede realizarse con las muestras de ADN podría requerir adquirir información sobre las características individuales del donante, ya sea en términos de sus antecedentes o de sus relaciones biológicas (padres, hermanos, hijos, etc.) con otros donantes.

Por lo tanto, probablemente lo mejor sea un planteamiento un tanto negociado de la confidencialidad. La información que se divulgue en general a través de la base de datos del Proyecto DGH no deberá incluir información alguna que pudiera utilizarse para identificar a los individuos. Si los investigadores particulares pueden demostrar que necesitan más detalles para el trabajo científico y pueden garantizar la protección adecuada de la confidencialidad individual en sus acciones, se les podría revelar dichos datos. Si pudieran demostrar una necesidad muy fuerte de comunicarse con un donante individual, eso podría permitirse, actuando a través de un intermediario bien informado y adecuado desde el punto de vista cultural. Quién podría tomar estas decisiones y sobre qué fundamentos, son obviamente cuestiones determinantes que se tratan en el análisis del control de la confidencialidad, más adelante.

C. Confidencialidad colectiva

De la misma manera que los individuos pueden desear que no se los identifique, también puede ser el caso de las poblaciones. En un extremo, por supuesto, esto se contrapone a los objetivos del Proyecto DGH. No se puede estudiar la historia y las enfermedades de las poblaciones individuales sin saber qué poblaciones proporcionaron las muestras de ADN.

Por otra parte, generalmente no será necesario proporcionar información suficiente para definir el grupo exacto de personas de las que se han tomado las muestras. Por ejemplo, en vez de identificar las muestras como procedentes de un poblado particular de la nación Navajo, se las podría identificar como procedentes de una población situada en la parte septentrional de la reserva. Las coordenadas geográficas del lugar de la muestra podrían darse con una precisión limitada al grado en vez del minuto o el segundo de la longitud o latitud. Las muestras individuales contendrán otra información sobre los individuos, pero, salvo en el caso de poblaciones muy reducidas, esa información no permitirá que los investigadores identifiquen el poblado preciso del que se han tomado las muestras.

Algunas comunidades podrían preferir proteger su ubicación precisa; mientras que a otras les sería igual una cosa o la otra. Sería recomendable analizar con el grupo la cuestión de la divulgación de la ubicación de la comunidad antes de iniciar el muestreo. Después de un análisis completo de las consecuencias posibles, el grupo deberá elegir entre divulgación completa y confidencialidad, junto con una variedad de posiciones intermedias.

No creemos que los investigadores deban normalmente alentar a las poblaciones para que soliciten total confidencialidad. Lo mismo que con la confidencialidad individual, sin embargo, podrían haber circunstancias en virtud de la cuales los investigadores posteriores pudieran tener buenos motivos para querer conocer la identidad de las poblaciones muestreadas. Normalmente, aun cuando las comunidades optan por proteger su identidad, un grado razonable de protección consistiría en permitir la divulgación de esa identidad a otros investigadores cuando se demuestre la existencia de esos motivos al Proyecto DGH y, siempre que sea posible, a la comunidad. Esa divulgación, naturalmente, tendría que estar acompañada de garantías de que el nuevo equipo de investigadores mantendrá la información debidamente confidencial. Naturalmente, si la comunidad finalmente opta por mantener una confidencialidad absoluta, los investigadores deberán o bien acatar dicho deseo o abandonar el esfuerzo de estudiar muestras en esta comunidad.

D. Control de confidencialidad

El análisis precedente de la confidencial individual y colectiva toma nota de circunstancias en que la divulgación podría ser aconsejable, pero ¿quién debería tener la información que debe protegerse o divulgarse y quién debería tomar esa decisión?

Los investigadores que muestrearon a la población normalmente tendrán registros completos del proceso de muestreo, incluidas las identidades de los donantes individuales. Esa información deberá mantenerse también en un lugar central, probablemente asociado con la base de datos de DGH propuesta, en caso de que los registros de los investigadores se pierdan o inutilicen de alguna otra forma. Ni el depósito central de información ni los investigadores particulares deberán estar facultados normalmente para tomar decisiones de divulgación de información que permita identificar a los grupos. En vez, la información deberá liberarse solamente si tanto los investigadores como el Proyecto DGH, actuando tal vez a través de un comité regional de ética de DGH, acuerde que deberá divulgarse. Asimismo, si es posible comunicarse con la comunidad o con los individuos, también deberán procurarse sus opiniones. La decisión deberá tomarse solamente después de un análisis completo de las circunstancias de la solicitud, las circunstancias del muestreo en esa población, y garantías de los destinatarios de la información de que protegerán adecuadamente la confidencialidad de los individuos o de las poblaciones muestreadas.

VIII. Educación y racismo

Los investigadores que participan en el Proyecto DGH tienen una oportunidad de proporcionar información importante a las comunidades que muestrean, y las comunidades en las que trabajan. Aprovechar dicha oportunidad puede ser en sí un imperativo ético.

La revolución de la biología molecular y la genética de las últimas décadas ha avanzado mucho más allá de la comprensión de esta ciencia por el público. La película Jurassic Park probablemente ha tenido más éxito en educar, o mal educar, a la gente del mundo respecto del ADN, que todos los esfuerzos de la comunidad científica. A consecuencia de esta ignorancia pública, florecen las malas interpretaciones de la genética y de la especia humana.

Los investigadores involucrados en el Proyecto tienen una oportunidad única de proporcionar información útil sobre la genética humana. La especie humana es, genéticamente, muy homogénea. El genoma de los seres humanos parece diferir, como promedio, en aproximadamente 1 par de bases en un millar. En las regiones codificantes del genoma, las diferencias se aproximan a uno en 10,000. La variación que se da dentro de la especie, si bien reviste cierto valor científico y médico, no es en realidad muy apreciable. Y la variación genética dentro de casi toda población humana es esencialmente mayor que la variación entre dos poblaciones cualesquiera. Algunas personas, y porcentajes mayores y menores de ciertas poblaciones, tienen rasgos genéticos que, en ciertos contextos, constituyen ventanas o desventajas. La capacidad de los adultos de digerir productos lácteos es una ventaja en una zona donde abundan dichos productos; las variantes de la hemoglobina que confieren cierta protección contra la malaria pueden ser beneficiosas donde hay malaria. Pero no hay pruebas de que alguna población en particular tenga ventajas o desventajas genéticas generales (o específicas muy importantes). En casi todas las formas, aparte de las más superficiales, los seres humanos no son muy diferentes genéticamente.

Es de suma importancia que estos puntos sean entendidos más ampliamente. El estudio de la genética humana no creó odios entre diferentes poblaciones, ya sea en base a la "raza", el origen étnico, la religión u otros fundamentos. También es improbable que los termine. Pero puede derrotar los esfuerzos de los racistas de incluir a la ciencia como una de sus causas.

Los investigadores por lo general no son ni oradores ni educadores públicos. Pero los investigadores que participan en el Proyecto DGH tendrán una oportunidad única de dar a conocer estos puntos importantes sobre nuestra especie. Los investigadores deberán procurar maneras positivas de informar a sus propias poblaciones y comunidades. Los investigadores deberán considerar recurrir a conferencias, seminarios, entrevistas, artículos y otros métodos de difusión de sus conocimientos para reducir el odio entre grupos humanos. Las comisiones examinadoras institucionales y las entidades financiadoras deberán contar dichos esfuerzos de educación pública en forma positiva al revisar propuestas de investigación en este área.

IX. Cuestiones de propiedad y control

La cuestión de los "derechos de propiedad" de las muestras recolectadas para el Proyecto ha provocado mucha discusión, en su mayor parte mal informada. Estas cuestiones son importantes tanto por razones de posible comercialización y por otros fines.

A. Patentes y uso comercial

La cuestión de la propiedad se presenta principalmente debido a la posibilidad de que las muestras de ADN tomadas para el Proyecto puedan tener un valor comercial. La búsqueda de dicho valor no es uno de los objetivos del Proyecto. Y, de hecho, parece improbable que una sola muestra o conjunto de muestras condujera a un descubrimiento de gran importancia comercial, aunque no puede descartarse esta posibilidad.

La cuestión de los derechos de propiedad de los tejidos humanos o de la información derivada de los mismos ya tiene una larga y acalorada historia. Actualmente la controversia se centra en torno a la patentabilidad de "inventos" derivados del análisis científico del material humano. La patentabilidad de los genes humanos, de las proteínas humanas, de otras moléculas humanas o de medicamentos derivados de las mismas es objeto de constante refutación en varios países y dentro de grupos particulares.

El Proyecto DGH no ha adoptado una postura respecto a cuestiones de patentabilidad, aunque los diversos individuos que participan en el Proyecto sostienen una variedad de actitudes. El Proyecto DGH, sin embargo, sostiene posturas claras respecto del uso comercial de sus muestras y de la información derivada de las mismas.

Primero, ha resuelto que no aprovechará ningún uso comercial de las muestras que recolecte ni del conocimiento derivado de las mismas. En segundo lugar, se ha comprometido a garantizar que si se desarrollasen productos comerciales como resultado de las muestras recolectadas en el Proyecto, deberá destinarse una porción equitativa de las ganancias a las poblaciones muestreadas. Los investigadores que toman parte en el Proyecto deberán aceptar estos dos puntos.

Por lo tanto, la puesta en marcha de estas resoluciones afecta a este Protocolo en dos respectos. Primero, establece las reglas que deben observar los investigadores que recolectan muestras para el Proyecto, junto con el resto del Proyecto. Segundo, estas reglas deben divulgarse como parte del proceso de obtención de consentimiento informado de poblaciones que pueden muestrearse.

A esta altura, el Proyecto no ha llegado a una conclusión acerca de la manera en que deban ponerse en práctica estas resoluciones. El Comité Regional Norteamericano considera que la alternativa más prometedora es la contractual: cualquier persona que procure acceder a las muestras o los datos del Proyecto tendrá que comprometerse contractualmente a regirse por un conjunto de reglas relacionadas con los derechos de las poblaciones muestreadas. La naturaleza precisa de esas reglas puede variar entre las poblaciones participantes.

Tres abordajes diferentes parecen ser los más plausibles. Según el primer abordaje nadie podría utilizar las muestras o los datos del Proyecto en una solicitud de patente o en un producto comercial sin el permiso expreso escrito de las poblaciones muestreadas involucradas, y sujeto a las condiciones que éstas impongan para dicho permiso. En el segundo, cualquier persona que utilice las muestras o los datos del Proyecto con fines comerciales pagaría una regalía porcentual fija a un organismo designado, que se utilizaría para beneficio de las poblaciones muestreadas. En el tercer planteo, cualquier persona que utilizara las muestras o datos del Proyecto con fines comerciales tendría que negociar un pago financiero prudencial con un fideicomisario de las poblaciones muestreadas, y el producto de dicho pago se utilizaría en beneficio de la población. Tanto en el segundo como en el tercer escenario, el tenedor de los fondos o fideicomisario podría ser un organismo internacional respetado, tal como la UNESCO.

Cuál de estos tres mecanismos plausibles adoptará el Proyecto para llevar a cabo sus resoluciones dependerá en gran medida de las preferencias de las poblaciones muestreadas, los gobiernos nacionales y otros interesados. Podría ser que las poblaciones muestreadas deban tener una manera de elegir entre las opciones posibles.

Suponemos que el comité ejecutivo internacional del Proyecto adoptará una normativa antes del comienzo de la recolección bajo los auspicios del Comité Regional Norteamericano. Si el Proyecto en general no ha adoptado una postura formal en esos momentos, el Comité Regional Norteamericano se propone requerir que los investigadores que participen en el Proyecto den a las poblaciones participantes la posibilidad de elegir entre las tres opciones contractuales descritas anteriormente, siendo la tercera - el fideicomiso- la que se emplearía por defecto. Instamos también a las comisiones examinadoras institucionales para que exijan pruebas del acuerdo aceptado por la población antes de aprobar esta clase de investigación.

Por lo tanto, los acuerdos financieros deberán formar parte del consentimiento informado al nivel del grupo. Esto obviamente podría introducir una gran complejidad y posible discordia en el proceso de consentimiento informado, pero no se lo puede pasar por alto. Toda omisión en la discusión de acuerdos financieros podría dar lugar a la larga a desilusión y desconfianza por parte de la población muestreada.

Es importante, sin embargo, que las discusiones no avancen demasiado en la otra dirección. Ninguna población deberá ser tentada a participar en el Proyecto con la esperanza de recibir una bonanza financiera como resultado de la comercialización de sus genes. De todos modos es muy improbable que llegara a materializarse una comercialización o un enriquecimiento derivado de ésta.

No parece necesario discutir los acuerdos concernientes a posibles productos como parte del consentimiento informado individual a menos que, por supuesto, el donante lo solicite. El acuerdo sería con la población en su conjunto, a través del grupo de liderazgo legal o cultural correspondiente. Esto parece apropiado en vista de que el valor comercial de los datos, si lo hubiere, derivaría de su contexto dentro de uno o más conjuntos de datos de la población.{16}

En resumen, las reglas que rijan el uso comercial de las muestras del Proyecto deben ser aceptadas por los investigadores y deben explicarse completamente a la población participante. Salvo que el Proyecto DGH u otras autoridades pertinentes adopten otras decisiones, el Comité Regional Norteamericano se propone establecer un sistema de protección de los intereses de la población, basado en el establecimiento de un contrato, en el que la población elegirá su propio control, pudiendo ser éste a través de un tercer organismo (por ej. la UNESCO), o en base a una regalía expresada en un porcentaje fijo.

B. Otras consideraciones

Aunque las patentes y el uso comercial han recibido el grueso de la atención, también es necesario considerar otras dos cuestiones de control relacionadas entre sí: el derecho de retirar muestras y el derecho de hacerlas destruir.

Al igual que otras investigaciones, el Proyecto DGH debe permitir que los participantes se retiren de la investigación. En un sentido, esto significa decidir, a última hora, no donar una muestra. Pero también debería tener un significado más profundo. Si un individuo o una población opta por retirar su participación en el Proyecto, entonces deberán devolverse (o destruirse) las muestras recolectadas anteriormente y deberán eliminarse de la base de datos del Proyecto los datos derivados de dichas muestras. El retiro del Proyecto podría ser necesariamente algo limitado. Si se han publicado datos, no se los podrá retirar. Si se ha realizado una amplia distribución de las muestras, tal vez no fuera posible recuperarlas en su totalidad, aunque se devolvieran o destruyeran las que quedaran en los repositorios de información del Proyecto. El Proyecto, sin embargo, deberá respetar una decisión legítima de terminar la participación siempre que sea posible.

Además del derecho de retirarse del Proyecto, algunos individuos y poblaciones pueden reaccionar negativamente a la posibilidad de que sus muestras se conserven indefinidamente. Los investigadores podrían plantear a las poblaciones y los individuos la posibilidad de una fecha de terminación del almacenamiento de sus muestras. Si la fecha elegida proporciona una cantidad de tiempo prudencial -- tal vez 25 ó 30 años – debería ser posible extraer una gran parte o la totalidad del valor científico de las muestras. Las muestras físicas mismas en ese punto tendrían poco valor para la ciencia y su devolución o destrucción podría tener un gran valor para algunas poblaciones. La importancia de esta opción dependerá de las comunidades involucradas y de sus culturas.

Nota
{16} Asimismo, la única jurisprudencia que existe sobre el tema, la causa de Moore v. Board of Regents de California, implica que los individuos tienen intereses patrimoniales muy limitados en sus células.

X. Asociaciones con poblaciones participantes

En esta sección se analiza la relación general que deberán tratar de crear los investigadores entre ellos y con las comunidades que estudian. En ciertos respectos es una sección menos concreta que las demás de este documento. Aunque contiene algunas recomendaciones específicas, se refiere más a una actitud que se debe tener al trabajar con las comunidades.

La palabra clave es "con". Consideramos que, idealmente, los investigadores involucrados en recolectar muestras para el Proyecto DGH deben estar estrechamente relacionados con las poblaciones que suministran esas muestras, relacionados no como "científicos" y "sujetos" sino como socios. Hasta podrían ser la misma gente, ya que las comunidades pueden optar por muestrearse a sí mismas para participar en el Proyecto. Esta clase de actividad científica directa por parte de la población muestreada tal vez no sea muy común, pero es el tipo de asociación más comprometida en la investigación y la garantía más firme de que se tengan presentes en el Proyecto los intereses y las inquietudes de la comunidad. Aun cuando la recolección sea realizada por científicos externos a la comunidad, existen oportunidades de asociación que deberán perseguirse con entusiasmo.

A. Participación de la población en la planificación de la investigación

Como se comentara anteriormente, los investigadores deben establecer una relación de amplia colaboración con la población antes de comenzar el muestreo. Este período de contacto es crucial para el proceso del consentimiento informado, pero puede utilizarse también para crear una relación de colaboración entre los investigadores y la comunidad. El mejor lugar para empezar consiste en involucrar a la población en la planificación de la investigación.

La participación de la comunidad puede resultar particularmente útil para planear al menos dos aspectos de la investigación: sus objetivos y sus métodos. Las metas de la investigación en este contexto incluyen las preguntas que procurará responder la investigación. Esas preguntas incluyen cuestiones que pueden ser muy importantes para las comunidades, y que abarcan desde sus relaciones genéticas con otras poblaciones hasta sus predisposiciones genéticas a las enfermedades. La comunidad puede tener preguntas específicas que resulten interesantes. Podrían querer saber qué grado de relación tienen con varios grupos vecinos o si una enfermedad particular que se da en algunas de sus familias tiene vínculos genéticos. Los investigadores necesitan considerar estas preguntas por varios motivos.

Primero, las preguntas merecen respeto simplemente porque expresan las inquietudes de la comunidad. Esto permite que los investigadores adquieran información importante sobre la identidad de la comunidad y que puedan contestar, siempre que sea posible, las preguntas importantes del grupo. Y en segundo lugar, las preguntas de la c