Casabe: Canciones curativas de mujeres

Juan Martínez, Eulalia "Lala" Castillo, Ernestina "Neta" Castillo, Julio "Sueñito Alvarez (de izq. a der.) cantan canciones tradicionales garífunas. Triunfo de la Cruz; junio 1998. Crédito: Drew Irwin.

¡Escuche a canciones tradicionales de mujeres garífunas!

Jacqueline Wiora Sletto
Colaboradora, Garífuna World


Yuca: un legado cultural
Las comunidades garífunas conservan celosamente su arte, su música, sus artesanías y sus creencias religiosas. En conjunto, constituyen una forma de vida muy particular. Una actividad, sin embargo, se distingue como la esencia misma de esta cultura: la fabricación del pan de yuca. Este pan seco, llamado ereba en garífuna, se prepara con la raíz de la yuca. Es una planta que se cultiva en los trópicos como alimento y es un legado de los indios caribes. Estos apreciaban tanto la raíz de la yuca que originalmente llamaron a su idioma "ka.ri,funa," que quiere decir "del clan de la yuca." Posteriormente, los garífunas tomaron su nombre de la misma palabra, significando "la gente que come yuca."

Una catarsis de mujer
La preparación del pan es un largo proceso que comienza con la recolección de las raíces. Por lo general, varias mujeres o niños se levantan antes del amanecer y se dirigen a las fincas. Están situadas con frecuencia en medio de la selva húmeda, entre ocho y quince kilómetros de distancia de los poblados. A la sombra de las palmas y los guanacastes, recogen de 18 a 20 kilogramos de raíces de yuca. Las acarrean en canastas sobre sus cabezas. Llegan a la aldea a tiempo para evitar el agobiante sol del mediodía del trópico. Las mujeres y los niños se protegen del sol adentro de las casas elevadas y construidas sobre pilotes. Allí, pelan y lavan las raíces. Y las rallan sobre planchas de madera incrustadas con piedras agudas.

Acompañan la monotonía de la operación con canciones en las que las mujeres discurren sobre la tristeza de la vida. Las canciones son tristes, pero su canto hace mas placentero el trabajo, explica el pintor garífuna, Benjamin Nicholas. Nicholas con frecuencia emplea la fabricación del pan de yuca como tema para sus pinturas. La observación parece ser contradictoria, pero es posible que esas melancólicas canciones sirvan de catarsis para un pueblo cuya vida no ha sido fácil.

Las canciones cesan cuando termina la molienda, y las mujeres se dedican a una actividad mas placentera: el filtrado de 1a pulpa en una ruguma, una bolsa cílindrica tejida a mano de dos métros de largo. Se llena con las raíces de yuca y se cuelga de una rama. La estiran con un contrapeso de pesadas piedras. La presión hace que la pulpa expulse el líquido venenoso y el almidón que contiene la raíz. El polvo blanco que queda se deja secar durante la noche. Luego, se tamiza.

Los pedazos que no pasan por el tamiz se utilizan para fabricar vino de yuca. Se aprovecha del almidón para cocinar o para lavar la ropa. Muchas familias garífunas emplean ahora modernos equipos accionados eléctricamente para moler las raíces de yuca. Sin embargo, el proceso de la preparación del pan continua siendo un místico vínculo con los antepasados. Esta creencia en el poder de los antepasados es otra característica de la cultura garífuna.

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Crédito: Jacqueline Wiora Sletto©, excerpto de "Los fuertes lazos ancestrales," Garífuna World. Todos derechos reservados.